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Aquella camiseta verde amarelha

Los recuerdos vienen teñidos de ese color que tan bien representaban su carácter. Alegre y jovial, aventurera y generosa, como la nación que abrazó cuando hace más de 60 años cruzó el charco para dar a los suyos el ordem e progresso que aquí escaseaban. Ni siquiera un océano le hizo olvidarse de sus raíces y del amor que sentía por España, pasión que transmitió a sus hijos y nietos para que los lazos no se desanudaran.

tia concha

Fue en una de esas múltiples visitas, en un verano a principios de los 90, cuando uno de sus regalos me llenó de ilusión y ganas. Junto al chocolate brasileño o un café de categoría superior apareció una camiseta amarilla reluciente con tres estrellas en el pecho. En la espalda lucía un 10 estampado en verde que remitía de inmediato a las leyendas del balompié carioca. El flechazo fue inmediato. A ello ayudaría poco después Romario, y Bebeto, y Mazinho entre otros cosiendo la cuarta estrella en esa camiseta con la que yo jugaba feliz en las calles de mi pueblo.

 

Allí se repetían las visitas. Cada verano huía del invierno brasileño para reencontrarse con su familia a este lado del océano Atlántico. Así entre camisetas del Sao Paulo y balones de fútbol conocí a mi Tio Bruno, al que también supo enseñarle los encantos de su tierra, a Bianca, a Daniela, o a Emerson, nietos que de su mano viajaron por primera vez a Europa. A Emerson esto le gustó tanto que quiso probar suerte aquí con su mujer Marcia y su pequeño Luan. Y así vimos crecer a la familia para orgullo de ella, que ya podía presumir de bisnieta española, Arancha. Mari Carmen, Antonio o Angelo, todos hijos suyos también hicieron el viaje de vuelta para acompañar a su madre en aquellas vacaciones tan especiales.

 

Ahora que es ella, mi Tia Concha, la Tía Concha como la conocía toda la familia, la que se ha tomado unas más que merecidas vacaciones eternas, debemos ser otros los que devolvamos la visita y honremos su memoria para conocer su legado al otro lado del charco. Ese que ella cruzó tantas veces acompañada de su sonrisa para estrechar lazos y teñir nuestros veranos de alegría verde amarelha.

brasil94

 

Esta vez, los presentes correrán de nuestra cuenta, Tía. DEP.

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