Rafa Nadal recoge en Londres el trofeo de N1

El triunfo de Solón

Hay triunfos que trascienden al tiempo. Como si esa medida inventada por los humanos, en ocasiones, fuera controlada al gusto y gana de estos. Al estilo de los antiguos dioses griegos. No llegó a tanto Solón, quien a pesar de todo le alcanzó para ser poeta, reformador político, legislador y estadista ateniense. Allí donde la civilización empezó a discernir Solón fue considerado también como uno de los siete sabios de la antigua Grecia. Jamás eso sí, empuñó una raqueta y sin embargo, tras su sabiduría se apilan los 75 trofeos de Rafa Nadal.

 

Rafa Nadal recoge en Londres el trofeo de N1

Rafa Nadal, número uno del tenis mundial.

 

En ninguno de ellos le preguntaron por Solón a Rafa. Así que el nombre de este fundador de la democracia ateniense tuvo que sacarlo a la luz Toni, siempre su tío Toni. Fue en julio del 2013, cuando el torbellino Nadal seguía desafiando al tiempo, en una regreso homérico tras su enésima lesión. Fue en el Foro Menorca, cerca de su Manacor natal donde el entrenador perfiló las líneas maestras de su alumno, en aquellos días en que invencible maridaba tan bien con vino y rosas. Aseguró entonces que su método de trabajo partió siempre de principios simples, apoyado en valores tradicionales que siguen vigentes como la responsabilidad, la ilusión y la entrega. Poco después descubrió a Solón y su máxima: “Sin método, orden, voluntad y sacrificio no es posible ni genio ni triunfo”.

 

Con ese derechazo a la línea de nuestro cerebro se anotó Toni otro punto. Desarmaba así a los que a un lado y a otro de la red, antes y después de cada partido, aludían al físico de Nadal para explicar al genio, sobre todo en la derrota. Cuando la genialidad residió siempre en la azotea de Rafa. “Si intentas hacer solo lo que te gusta, terminará porque no te guste nada, así que es mejor lograr que te guste lo que haces”, resumió Toni, para apuntarse el primer set.

 

El segundo lo ganó con el revés. Ese que ha sublimado Federer, el mismo que machacó una y otra vez su sobrino, para ser el mayor dolor de muelas de la leyenda. “Nunca me ha interesado que se sintiera como un triunfador, sino como una persona normal”, dijo Toni, un firme defensor de que el éxito es un impostor, más aún si se alcanza a una edad prematura; mal vecino también si por deseado llega cuando ya nadie lo esperaba: “Rafael sabe que no es especial, si acaso hace cosas especiales, pero solo en el tenis”.

 

Toni Nadal corrige a Rafa

Un dúo que se convirtió en trio. Carlos Moyá tomará en 2018 las riendas.

 

En el tercer set hubo tiempo para los reveses inesperados. Esos que intentaron opacar la gloria, cercenar el esplendor de su juego. “La capacidad de aguante sirve para gestionar mejor la adversidad”, alude Toni al referirse al principal enemigo de Nadal, las lesiones. Pero no solo eso: “Pensé que trabajar el carácter le ayudaría tanto dentro como fuera de la pista”. Antes y después, el deportista y la persona, el tío y el sobrino remiten a Solón: “El haber trabajado con el espíritu de Solón es lo que ha hecho que aguantase las lesiones para seguir adelante”, sentencia Toni. Así, nos gana definitivamente el partido.

 

Los siguientes, los que le vienen por delante en este 2018 apasionante para Rafa Nadal, los tendrá que disputar por primera vez sin la mirada cercana de su tío, calada bajo una gorra. No estará Toni porque entiende que su obra está acabada.  Tras moldear a la persona y pulir hasta el extremo al deportista de élite, Nadal juega ahora a otra cosa. Concretamente a ser feliz con una raqueta en la mano. Un epílogo inmejorable que el tío inculcó en su sobrino desde sus inicios: “Sólo hay un camino para ser feliz, esforzarse en mejorar lo que nos ha dado la naturaleza”. Lo dice Toni, pero bien podría haberlo firmado Solón.

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