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Notas al pie

Escribir es una buena forma de conocerse

Bajarse al barro

Pasen que no se mancharán. Se lo aseguro. Es cierto que no es igual que entrar en el Bernabéu o en el Calderón, subir a las últimas plantas del Camp Nou o acomodarse en el nuevo San Mamés, pero el aroma es aún más auténtico, más puro, igual de ilusionante. Las emociones se desbordan al mirar sus caras, al palpar los nervios previos y escuchar los cuentos de la lechera que se transmiten de padres a hijos. La música se entona con tambores de guerra, pero como aquello es una fiesta, al final triunfa la charanga, un cuarteto capitaneado por una trompeta, un saxofón, un bombo y una caja capaz de poner de acuerdo a los rivales más encarnizados.   Y es que una fiesta no se la quiere perder nadie, así que todos acuden al campo ataviados con sus mejores galas. ¡Ha venido la tele!, vociferan los lugareños; por lo que da igual que haga calor y el mercurio supere los treinta grados. La bufanda es siempre indispensable, como las pipas y los colores locales, así no te sientes como un extraño aunque sea la primera vez que pises el campo. Con el viento a favor llegan los héroes, esos a los que la semana se les ha hecho eterna, los que llevan un año navegando a contracorriente, los que soñaron con focos y portadas de periódico y ven tan cerca salir de un pozo que no solo les asfixia a ellos, también a sus familias.   Bajo esa atmósfera de tormenta veraniega echa a rodar el balón y el tiempo, inexorable, se disfraza de aliado o de verdugo según para la portería que chutes. La euforia se desata en cada carrera de los tuyos, en cada pugna que ganas, en cada córner. El éxtasis se alcanza cuando el balón besa la red. El flechazo está un poquito más cerca, pero recuerden que estamos en arenas movedizas y no todo va a ser tan fácil. El drama, en un deporte tan universal como este, se esconde tras cualquier esquina, después de un mal control o en ese balón por el que no peleas con la intensidad de siempre. A esa sucesión de infortunios les siguen siempre las mismas instantáneas: rostros desencajados, manos en la cabeza, improperios sin orden ni concierto.   Todo eso, que bien puede ser una vida en noventa minutos, se ve con una claridad definitiva a pie de campo, oliendo a césped recién regado y a un palmo de los banquillos, que son dos cajas de resonancia en ebullición. Allí ves correr por la banda a esos dos impostores que son el éxito y el fracaso, capaces de llenar ambos contendientes de lágrimas con sabores tan diferentes. Al final el sueño que fuimos a contar se quedó colgado de las casas más famosas de toda España, pero en Cuenca pude bajar al barro y volver a enamorarme del fútbol y del periodismo. Y ese es un privilegio que ni el Calderón, el Bernabéu o el Camp Nou te permiten. Ellos lo seguirán intentando. Nosotros también. ...

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La M con la A

Es lo primero que se aprende. Porque su rostro es quizá nuestro primer recuerdo, el tacto de su piel el cordón umbilical hacia el nuevo mundo y su olor la primera fragancia que nos abraza. Luego llegan las carantoñas y los pasos atropellados, las tardes en el parque y los deberes de matemáticas, los bocatas del día de partido y las reprimendas, siempre tan necesarias. A todas horas y a cualquier edad. Nada de eso se olvida y todo se aprende entonces, al calor de su regazo. [caption id="attachment_20991" align="aligncenter" width="600"] Madre e hijo en la playa[/caption]   Hay tantas como personas, y todas, únicas. Comparten eso sí, un ADN común, un libro de estilo que denominan 'instinto', y que les hace prepararse desde muy pronto para regalar luz y esperanza a este planeta. Ese manual suele estar cargado de matices y tonalidades, formas de ser y proceder, valores, virtudes y defectos con los que moldear el cuadro de sus vidas. Una imagen hiperrealista que sueñan en colores vivos y que siempre lleva por título Familia.   Para capitanear ese barco no existe carnet alguno. Pero pocas dudan a la hora de tomar el timón. Agarrado con mayor fuerza si cabe cuando arrecia la tormenta, cuando los problemas adquieren forma de iceberg, cuando el rumbo se pierde en un mar de dudas. Es ahí cuando se multiplican y se desdoblan en varios registros, de psicóloga a enfermera, de profesora a amiga, de esposa a madre. Algo así como ver al capitán del Titanic tocar con los músicos para dar naturalidad a cualquier naufragio. Eso también son lecciones de vida.   Quizá por ello les cueste tanto dejarnos volar, a unas más que a otras, todo sea dicho. Pero es que llevan toda su vida guiando destinos y no hay libros que preparen para esa jubilación de responsabilidades, que muchas ven prematuras. Es ahí en plena madurez cuando esta sociedad instalada en el vértigo de la prisa les concede una segunda oportunidad, una vuelta a los orígenes, un volver a empezar. La sonrisa cómplice de cualquier nieto sabe bien de lo que hablo. Si quieren más pistas pidan migas, porque nadie las hará como ellas.   Pídanlas antes de que se vayan. Porque en esta vida tan perra, en este valle de lágrimas en ocasiones nos faltan demasiado pronto. A veces se marchan, antes de tiempo, pero dejándolo todo en orden como a ellas les gustaba. Lástima que el orden no reemplace su ausencia y ese hueco en la mesa, en su sillón preferido o en su lado de la cama se convierta en una punzada eterna que agujerea el alma. Con el tiempo será estímulo, será motivación, será deseo por y para ella. De repente hay un motivo, otro motivo: Levantarse; Caminar; Continuar; y que ella se sienta orgullosa.   Como nos sentimos nosotros cuando admiramos su generosidad, su paciencia o su ímpetu, su saber estar o su mano izquierda para mediar e intermediar en las situaciones más peliagudas. Como nos sentimos nosotros al descolgar un teléfono en la otra punta del mundo para recordarla que estamos bien. Como nos sentimos nosotros al recordar nuestros primeros balbuceos, lo que primero se aprende. Ese primer fonema indescifrable, ese primer sonido intuitivo, que sale del alma al abrir los ojos al mundo es la M con la A, el cual, repetido adecuadamente da forma a su indestructible figura: MAMÁ.   Felicidades a todas....

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Las Navidades rotas de Osamah

Integrado en España, perfecciona su español para cumplir su otro sueño: volver a entrenar a un equipo de fútbol [caption id="attachment_20968" align="aligncenter" width="1024"] Ossamah en la oficina central de Cenafe. Foto: Emmanuel Ramiro[/caption]     Una zancadilla le cambió la vida. Una falta flagrante que él como entrenador de fútbol de primera división hubiera reclamado desde la banda. Pero en esta ocasión la agresión la sufrió en primera persona y la imagen dio la vuelta al mundo. Una periodista húngara le trabó mientras huía en busca de la tierra prometida en que se ha convertido Europa. Osamah Abdul Mohsen no se amedrentó, se levantó y con sus dos hijos consiguió llegar a España. Tres meses después no podrá reunir a toda su familia en Getafe. Serán unas Navidades incompletas.   [embed]https://www.youtube.com/watch?v=vWVXx9aWviA[/embed]   “Todavía estoy en deuda con Osamah”, confiesa Miguel Angel Galán, “le prometí que traería a toda su familia y todavía no lo he conseguido”. El que habla es el presidente de la Escuela de Entrenadores Nacionales CENAFE. Osamah es uno de los suyos y desde que conoció su historia, Miguel Ángel se ha desvivido por ayudarle: casa, trabajo, colegio para sus hijos, asuntos burocráticos; todo ha pasado por sus manos y el refugiado sirio se muestra más que agradecido: “Miguel Ángel es mucho más que un amigo y solo espero poder juntar a mi familia antes de Navidad” asegura a Osamah.   Finalmente, los trabajos del Ministerio de Asuntos Exteriores han resultado infructuosos. La embajada de Turquía reclamaba varios documentos a Osamah que éste no ha podido presentar. Allí, en Turquía se encuentra su mujer y dos de sus hijos. “Necesito tener a mi familia conmigo porque es muy importante para mí. Sé que hay mucha gente trabajando para que ellos lleguen a España” confiesa Osamah. Esto supondría “una liberación” en palabras de Galán, quien sigue muy pendiente de la integración de Osamah y sus hijos, desde las clases de español que recibe hasta las posibles ofertas para volver a entrenar.   La solución se retrasa ahora hasta el próximo mes de enero, fecha en la que está previsto que Osamah obtenga oficialmente el asilo en nuestro país. Así podrá conseguir el visado para su mujer y sus hijos, un documento que resulta imprescindible para entrar en España. Aunque desilusionado y decepcionado tras haber escrito una carta al mismísimo Mariano Rajoy pidiendo su intermediación en plena campaña electoral, no descarta incluso marcharse de España para reunirse con el resto de su familia.   Ni rastro de islamofobia La acogida que ha dado la ciudad de Getafe a Osamah y los suyos ha sido inmejorable. “Es una ciudad tranquila y agradable, los compañeros me ayudan en el trabajo y los vecinos y la gente que me conoce se preocupa por mi”, cuenta con una sonrisa en la boca. Una sonrisa que se borra al hablar de los atentados de París y sus consecuencias: “Me puse muy furioso y sé que había gente de mi país igual de enfadado que yo. Porque igual que se mató gente en París, se mata gente en Siria, niños, mujeres, personas mayores, todos los días”.   Aunque tiene claro que sospechar de los refugiados como posibles cómplices de ISIS es no conocer la situación: “La gente en Siria no quiere la guerra, no quiere matar a nadie”, afirma, e incluso explica cómo intentan mediar ante los terroristas: “los sirios han intentado hablar y razonar con ellos, incluso plantarles cara, pero cuando utilizan la fuerza y las armas los sirios preferimos marcharnos de allí”. Osamah que no ha sentido discriminación alguna desde su llegada a España sabe que su futuro inmediato está aquí. Pero no se resiste a pensar que cuando todo esto acabe, cuando la guerra finalice, él quiere regresar con los suyos a Siria.   Mientras tanto su día a día arranca muy temprano: “Me levanto a las 7 de la mañana y desayuno con mis hijos. Luego acompaño al pequeño, Zaid, al colegio”. Su otro hijo, Mohamed de 18 años, se marcha solo al instituto mientras su padre regresa a casa a por sus libros. También él estudia. “Voy a clases de español dos veces por semana y por las tardes acudo a mi trabajo en Cenafe”, cuenta Osamah que tiene en el idioma la piedra angular sobre la que gira su futuro. Para poder entrenar, para poder comunicarse con los jugadores y el cuerpo técnico hablar español fluido resulta básico.   “Voy poquito a poquito”, nos dice en un intento de mostrar sus progresos. Aunque las trabas van más allá del idioma. La Federación Española de Fútbol presidida por Ángel María Villar todavía no le ha homologado su título de entrenador. El tiempo apremia y la alternativa sería sacarse de nuevo ese título aquí, aunque todo eso retrasaría aún más el proceso.   La nueva vía que se abre es Qatar. Allí tendrá en breve una nueva oficina Cenafe y el candidato ideal para el puesto sería Osamah, según nos confirman en la Escuela de Entrenadores. Nuestro protagonista no tiene dudas: “Puede ser que me vaya a entrenar a Qatar, Dubai o Líbano en el futuro. Sería un trabajo importante y Cenafe puede contar conmigo si lo necesita”. Aunque puntualiza que una vez puesta en marcha la oficina su deseo sería volver a España.   [caption id="attachment_20967" align="aligncenter" width="1024"] Ossamah con sus hijos, Zaid (7 años) y Mohamed (18 años). Foto: Twitter CENAFE[/caption]   Conocer a Cristiano Ronaldo Hasta que una cosa o la otra suceda Osamah sigue perfeccionando su español a base de juegos con su hijo Zaid. El pequeño, de apenas 7 años, es el que peor lo ha pasado en estos primeros meses. “Al principio fue complicado por el idioma y porque echaba de menos a su madre pero ahora ya ha hecho amigos en el colegio y tanto él como Mohamed están muy contentos” responde Osamah. A esa felicidad también contribuyó el Real Madrid. Florentino Pérez y Emilio Butragueño invitaron personalmente a toda la familia a un entrenamiento en Valdebebas y al partido Real Madrid – Granada disputado en el Santiago Bernabéu.   Así Zaid pudo conocer a su ídolo, Cristiano Ronaldo. Su padre, al igual que su hermano mayor, Mohamed, son declarados aficionados del conjunto blanco y nunca olvidarán un día tan especial: “Todo entrenador sueña con entrenar al Real Madrid y yo he podido estar ahí con ellos. Era la primera vez para nosotros en el Bernabéu y fue uno de los días más importantes de nuestra vida”. A buen seguro que en las próximas fechas llegan más momentos inolvidables para Osamah y los suyos. Nunca una zancadilla ofreció tanta felicidad.   Publicado en ELPLURAL.COM el 24 de diciembre de 2015  ...

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“Quien compite con España y no se siente español es un cobarde”

Habla tanto como corre o como pedalea en bicicleta o como nada en alguno de los ironmans en los que compite. Algo atípico en un trader, en un broker de bolsa cuyo perfil se esboza más con números que con palabras. Pero es que Josef Ajram es un tipo peculiar capaz de alternar la bolsa de Barcelona, su lugar de trabajo, con las pruebas de deporte más extremo del planeta, su otra gran pasión. Y todo ello dejando sobre su cuerpo 'cicatrices', en forma de tatuajes, que marcan su trayectoria vital. Todo en el mundo de Josef parece estar guiado por la adrenalina, el riesgo y los límites, aunque este catalán de origen sirio se empeña en repetir que le gusta la tranquilidad. No lo parece si añadimos que en poco más de cinco años ha escrito seis libros (con temáticas que giran desde lo biográfico a lo económico pasando por la autoayuda) o se ha convertido en uno de los grandes influencers de las redes sociales. Sin tapujos y tan descarado como se muestra en el mundo virtual comienza respondiendo a este test. Test Anti-estrés Pregunta: ¿Qué le pide a su madre que le cocine cuando vuelves de un gran reto deportivo? Respuesta: Me gustan mucho las patatas fritas que hace. El acompañamiento me da igual. Lo principal son las patatas. P: ¿Quién le metió el veneno de la bicicleta en el cuerpo? R: Mi abuelo paterno. Cuando iba a Siria de pequeño utilizaba mucho la bici allí. P: ¿Va a votar el próximo 20 de diciembre? R: Sí. Votaré al Partido Popular. P: Se liga más como trader, como deportista de pruebas extremas o como escritor R: Ligo muy mal y muy poco. No sé ligar. A mi me ligan. P: Ha terminado ya la crisis económica que ha asolado a España? R: Sí, ha terminado ya. Lo tengo publicado en el último libro que se publicó a finales de 2014. P: ¿El lugar más inhóspito donde has realizado una prueba. Un sitio donde digas aquí no vuelvo? R: Isla de Tantauco en Chile. Llueve 364 días al año. Un territorio muy hostil para hacer deporte. P: Cómo catalogarías con una palabra la actitud de Europa con los refugiados. R: Por una parte interesada debido al elevado coeficiente intelectual del pueblo sirio. Habría que haber dado otro ejemplo. Interesada e Injusta. P: ¿Un sueño o reto por realizar? R: La Haute Route de tres semanas que haré el año que viene. Es una prueba ciclista por los Pirineos, Alpes y Dolomitas. P: ¿Todos los tatuajes que lleva en el cuerpo tienen un significado para usted o hay algunos puramente estéticos? R: Hay algunos que son pura estética P: ¿Le hubiera gustado ser estrella del rock? R: Me hubiera encantado. Eso ha de ser la hostia.   La Entrevista Mientras la Unión Europea tiene que hacer encaje de bolillos para arrancar un acuerdo que contente a todos los miembros a Josef se le retuerce el estómago ante la situación que están viviendo muchos compatriotas. Él aporta su granito de arena y espera que la ayuda internacional no sea un mero espejismo interesado con la única excusa de exprimir el talento sirio. El asunto le toca muy de cerca. Los sentimientos y los recuerdos se disparan. Pregunta: Estos días enciendes la televisión y ves la multitud de refugiados que buscan un nuevo futuro en Europa. ¿Te vienen recuerdos e historias familiares a la cabeza? Respuesta: Sí, claro. Nosotros somos una familia cristiana. Mi padre llegó a España a finales de los 60. Hemos ido a Siria como el que va al pueblo. Para mi ir al pueblo era ir a Damasco. En Siria tenemos familia, tenemos primos, tíos, etc. Y yo vivo esa situación con pena, porque he estado tanto tiempo allí que nunca he percibido este ambiente tan hostil, he jugado con tranquilidad, he convivido con culturas musulmanas y cristianas, nunca he visto un conflicto religioso...

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