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Estaciones muertas

Nadie pregunta por aquello que prefiere ignorar.  Carlos Ruiz Zafón.   Hemos hecho del olvido un signo identitario. Incluso lo hemos sacado partido. Como postales teñidas por el tiempo, como destinos recónditos a los que es toda una aventura llegar. Aventuras en las que reina el desasosiego y la incertidumbre. Donde la única certeza es que algo saldrá mal. Todo un descubrimiento a pequeña escala, entre raíles carcomidos por el paso del tiempo y locomotoras obsoletas. Porque en nuestra tierra los únicos Aves que se ven son las que llenan nuestros cielos y nuestros campanarios, las mismas que cada vez detienen más tiempo su vuelo migratorio en nuestros campos. Y quizá sea ese el denominador común con los trenes que surcan Extremadura, que están más tiempo parados que en movimiento.     El hecho de que la reivindicación sea histórica, juega a favor del olvido. Como una perorata repetida desde un lado y desde otro a lo largo de la última década nos fueron borrando del mapa, mientras otros, más acostumbrados a la queja constante o mejor aposentados en la escalera del poder, encontraban su ruta hacia el dorado a 300 kilómetros por hora. A Extremadura no le salvó ni ser estación de paso hacia Lisboa para que la alta velocidad nos alumbrara. Sumergidos en ese túnel la alta velocidad ha ido perdiendo vagones para quedarse solo en velocidad y finalmente descarrilar un día si y otro también entre promesas rotas.   Porque el olvido ha ido dejando pinceladas en nuestra tierra que dibujan un bodegón de estructuras muertas, de vías a ninguna parte. Por eso Extremadura es la única Comunidad Autónoma donde no encontramos ferrocarriles de larga distancia. Talgos o Alvias (trenes que pueden circular hasta 250 km/h) son rara avis. Tampoco existe la doble vía, por lo que en algún momento del trayecto el tren que va se cruza con el que viene. Las vías electrificadas son, al igual que en Murcia, un artículo de lujo aquí. Esto son solo algunos retazos de ese viaje hacia el abandono donde las estaciones de paso tienen nombre y apellido. Y abarcan diferentes épocas. El primer aislamiento sucedió en la nochevieja del 84. Ese día se puso fin a la línea Cáceres-Salamanca-Astorga y se desconectó a Extremadura del norte de España. El segundo abandono ocurrió en 2012 cuando el tren conocido como Lusitania, que unía Madrid-Badajoz-Lisboa, cambió su ruta para hacerlo ahora por la vecina Salamanca. La puntilla llegó sin saberlo hace 17 años cuando España y Portugal firmaron el acuerdo del Ave Madrid-Lisboa. Todavía hoy ese tren fantasma no surca los campos extremeños.   Con esta guía de viaje y ayudados, en esta ocasión, por el olvido, uno mira con desdén aquellas promesas que nos llenaron los ojos de velocidad. Y mira a su tierra y ve que sigue encabezando los rankings de salarios más bajos de nuestro país; y piensa que así es más difícil aún poderse costear un billete de Ave, que no son precisamente baratos; y recuerda cómo florecían centenares de kilómetros de vías de alta velocidad por todo el territorio nacional y en Extremadura agonizaba la red ferroviaria convencional que facilitaba el tránsito de personas y mercancías entre los pueblos y ciudades de nuestro entorno.   Y entonces te preguntas si el viaje que debes emprender no es otro, con un tren que conecte al futuro pero que sea real y asumible. Un tren adecuado a las necesidades y demandas de los extremeños, que reverdezca el intercambio cultural y comercial con la vecina Portugal y que ofrezca nuevas y mejores oportunidades al turismo o la industria de nuestra tierra. Un tren en el que primen las altas prestaciones para los extremeños y no la alta velocidad. Porque Extremadura no quiere seguir viviendo en Los Santos Inocentes, anclados en el pasado, en tierra de nadie, olvidados por todos.     Y es que la genial película de Camus sigue teniendo vigencia más de 30 años después. Lo ha tenido a través de la reivindicación cargada de sorna y sentido del humor con la que la Plataforma 'Milana Bonita' se plantó en Atocha para 'alucinar' con los Aves. Allí les mirábamos atónitos los extremeños que nos tuvimos que ir, y los hijos y nietos de los que lo hicieron antes. Porque Extremadura es una tierra que no ha sabido gritar cuando le dolía algo, y ahora los trenes y las milanas son tan solo el reflejo de siglos condenados a la ignorancia, el atraso y el olvido. Para combatirlos nuestra tierra nos grita que nos echa de menos y que los billetes deben ser de ida y vuelta....

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El miedo de un RE*

Para empezar diré que es el final No es un final feliz Tan sólo es un final Pero parece ser que ya no hay vuelta atrás...

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Hasta siempre Calderón

La vida es una sucesión de mudanzas, y éstas, una modalidad de terremoto. No habrá más terremotos a orillas del Manzanares. Ni atascos en la M-30 a las 20:45. Tampoco riadas de gente que entre Pirámides y Melancólicos alimenten una ilusión. Porque ese estadio latía partido a partido, temporada a temporada y año tras año. Da igual si en Primera o en Segunda. En Champions o en Uefa. Con el Atleti o con los Rolling. Pero los sentimientos no caben en cajas de cartón y por eso algo de ese hogar viajará siempre en el corazón de todos los que alguna vez nos sentimos allí como en casa.     Aquel pisito con vistas al Puente de San Isidro se ha quedado pequeño, o eso dicen. Sus inquilinos tienen ahora otras necesidades y anhelan comodidades que ya no encuentran al sur de la ciudad. Han paladeado las mieles de la burguesía futbolística y ellos también quieren piscina y pista de padel al lado de casa. Aunque los accesos sean remotos y el peaje económico elevado. Eso les inquieta ahora a la espera de que la pelota, entre cánticos y bufandas al aire, les vuelva a susurrar aquella frase que acuñó Don Fabrizio Corbera en el Gatopardo: “Que todo cambie para que todo siga igual”.   Yo que no soy del Atleti he vivido en ese estadio algunos de los mejores recuerdos (futbolísticos o no) de mi vida. El primero de todos ir al estadio de la mano de tu padre. Con él, que tampoco es colchonero viví una tarde mágica, goleada incluida que me confirmó que aquella gente estaba hecha de otra pasta. En las malas siempre mostraron orgullosos sus colores. Cosas de familia. La siguiente vez el Cicerone fui yo. En un intento por inyectar el veneno del fútbol a mi primo pequeño le llevé a la Ribera del Manzanares. Cierto que ese día jugaba España y el ambiente siendo bueno era distinto. Se repitió la goleada y encauzamos el pase hacia el Mundial (de Alemania, concretamente), pero se notaba que el piso era de alquiler aquella noche. A mi primo, por cierto, no le convencí.   Tardé en volver, tanto que para la siguiente era un periodista en ciernes. Todavía en calidad de becario acudí con la misión de cubrir un partido para la televisión en la que trabajaba. Ese día me metí hasta la cocina, conocí las entrañas del coliseo rojiblanco y entendí que también ahí nadie te regalaba un centímetro. Volví, claro que volví. Una presentación por aquí, un fichaje por allá hasta escalar al último peldaño del estadio donde se encuentran las cabinas de radio, justo debajo del techo que cubre la M-30. Pocas fotografías permanecerán más nítidas en mi memoria. Ahí con el estadio a mis pies entendí aquello que canta Leiva “que todo el Calderón me lo chille”. Era el día del niño y yo me sentía uno más.   Y es que el Calderón siempre tuvo música. En los partidos y en los conciertos. De ello dan fe los que estuvieron aquella noche del 82 con los Rolling o los que menearon sus caderas al ritmo de la sensualidad de Madonna a principios de los noventa. La aristocracia musical conoció la particular resonancia del templo rojiblanco, desde el Rey del Pop, Michael Jackson al Duque Blanco, David Bowie. A mi me tocó desgañitarme con Coldplay, emocionarme con el himno más famoso de Handel o saltar como un loco con el último concierto en España de Black Eyed Peas. Antes de eso David Guetta ya me había levantado de mi asiento. Después me invitaron a uno de esos conciertos multitudinarios de las radios comerciales, cuyo único aliciente fue poder pisar el césped del Calderón.   Ese collage de recuerdos llevaba en realidad la banda sonora de Sabina y aquel verso genial que es hoy pancarta: “Paseo de los Melancólicos, Manzanares, ¡Cuánto te quiero”. Una declaración de intenciones para esa discografía en blanco que encontrarán en ese ático en las afueras con el que desean ampliar la familia. Sé que muchos pensáis que no lo podemos entender, que solo quien comparte vuestra pasión puede descifrar vuestra locura. Pero los sentimientos son universales, no pertenecen a unos colores, ni a una idea, ni a un escudo. Y se puede haber llorado (o reído) dentro del Calderón sin llevar la rojiblanca. He ahí la paradoja, porque ahí reside parte del encanto (del Calderón) y de la responsabilidad (del Metropolitano): mudar también el espíritu del estadio, llevarse el calor del hogar a la nueva casa. Algo que será más sencillo cuando acudáis al Metropolitano por la Avenida Luis Aragonés y al mirar al banquillo veáis a Simeone. Cuestión de sentimientos....

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Aquella camiseta verde amarelha

Los recuerdos vienen teñidos de ese color que tan bien representaban su carácter. Alegre y jovial, aventurera y generosa, como la nación que abrazó cuando hace más de 60 años cruzó el charco para dar a los suyos el ordem e progresso que aquí escaseaban. Ni siquiera un océano le hizo olvidarse de sus raíces y del amor que sentía por España, pasión que transmitió a sus hijos y nietos para que los lazos no se desanudaran. Fue en una de esas múltiples visitas, en un verano a principios de los 90, cuando uno de sus regalos me llenó de ilusión y ganas. Junto al chocolate brasileño o un café de categoría superior apareció una camiseta amarilla reluciente con tres estrellas en el pecho. En la espalda lucía un 10 estampado en verde que remitía de inmediato a las leyendas del balompié carioca. El flechazo fue inmediato. A ello ayudaría poco después Romario, y Bebeto, y Mazinho entre otros cosiendo la cuarta estrella en esa camiseta con la que yo jugaba feliz en las calles de mi pueblo.   Allí se repetían las visitas. Cada verano huía del invierno brasileño para reencontrarse con su familia a este lado del océano Atlántico. Así entre camisetas del Sao Paulo y balones de fútbol conocí a mi Tio Bruno, al que también supo enseñarle los encantos de su tierra, a Bianca, a Daniela, o a Emerson, nietos que de su mano viajaron por primera vez a Europa. A Emerson esto le gustó tanto que quiso probar suerte aquí con su mujer Marcia y su pequeño Luan. Y así vimos crecer a la familia para orgullo de ella, que ya podía presumir de bisnieta española, Arancha. Mari Carmen, Antonio o Angelo, todos hijos suyos también hicieron el viaje de vuelta para acompañar a su madre en aquellas vacaciones tan especiales.   Ahora que es ella, mi Tia Concha, la Tía Concha como la conocía toda la familia, la que se ha tomado unas más que merecidas vacaciones eternas, debemos ser otros los que devolvamos la visita y honremos su memoria para conocer su legado al otro lado del charco. Ese que ella cruzó tantas veces acompañada de su sonrisa para estrechar lazos y teñir nuestros veranos de alegría verde amarelha.   Esta vez, los presentes correrán de nuestra cuenta, Tía. DEP. ...

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Bajarse al barro

Pasen que no se mancharán. Se lo aseguro. Es cierto que no es igual que entrar en el Bernabéu o en el Calderón, subir a las últimas plantas del Camp Nou o acomodarse en el nuevo San Mamés, pero el aroma es aún más auténtico, más puro, igual de ilusionante. Las emociones se desbordan al mirar sus caras, al palpar los nervios previos y escuchar los cuentos de la lechera que se transmiten de padres a hijos. La música se entona con tambores de guerra, pero como aquello es una fiesta, al final triunfa la charanga, un cuarteto capitaneado por una trompeta, un saxofón, un bombo y una caja capaz de poner de acuerdo a los rivales más encarnizados.   Y es que una fiesta no se la quiere perder nadie, así que todos acuden al campo ataviados con sus mejores galas. ¡Ha venido la tele!, vociferan los lugareños; por lo que da igual que haga calor y el mercurio supere los treinta grados. La bufanda es siempre indispensable, como las pipas y los colores locales, así no te sientes como un extraño aunque sea la primera vez que pises el campo. Con el viento a favor llegan los héroes, esos a los que la semana se les ha hecho eterna, los que llevan un año navegando a contracorriente, los que soñaron con focos y portadas de periódico y ven tan cerca salir de un pozo que no solo les asfixia a ellos, también a sus familias.   Bajo esa atmósfera de tormenta veraniega echa a rodar el balón y el tiempo, inexorable, se disfraza de aliado o de verdugo según para la portería que chutes. La euforia se desata en cada carrera de los tuyos, en cada pugna que ganas, en cada córner. El éxtasis se alcanza cuando el balón besa la red. El flechazo está un poquito más cerca, pero recuerden que estamos en arenas movedizas y no todo va a ser tan fácil. El drama, en un deporte tan universal como este, se esconde tras cualquier esquina, después de un mal control o en ese balón por el que no peleas con la intensidad de siempre. A esa sucesión de infortunios les siguen siempre las mismas instantáneas: rostros desencajados, manos en la cabeza, improperios sin orden ni concierto.   Todo eso, que bien puede ser una vida en noventa minutos, se ve con una claridad definitiva a pie de campo, oliendo a césped recién regado y a un palmo de los banquillos, que son dos cajas de resonancia en ebullición. Allí ves correr por la banda a esos dos impostores que son el éxito y el fracaso, capaces de llenar ambos contendientes de lágrimas con sabores tan diferentes. Al final el sueño que fuimos a contar se quedó colgado de las casas más famosas de toda España, pero en Cuenca pude bajar al barro y volver a enamorarme del fútbol y del periodismo. Y ese es un privilegio que ni el Calderón, el Bernabéu o el Camp Nou te permiten. Ellos lo seguirán intentando. Nosotros también. ...

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La M con la A

Es lo primero que se aprende. Porque su rostro es quizá nuestro primer recuerdo, el tacto de su piel el cordón umbilical hacia el nuevo mundo y su olor la primera fragancia que nos abraza. Luego llegan las carantoñas y los pasos atropellados, las tardes en el parque y los deberes de matemáticas, los bocatas del día de partido y las reprimendas, siempre tan necesarias. A todas horas y a cualquier edad. Nada de eso se olvida y todo se aprende entonces, al calor de su regazo. [caption id="attachment_20991" align="aligncenter" width="600"] Madre e hijo en la playa[/caption]   Hay tantas como personas, y todas, únicas. Comparten eso sí, un ADN común, un libro de estilo que denominan 'instinto', y que les hace prepararse desde muy pronto para regalar luz y esperanza a este planeta. Ese manual suele estar cargado de matices y tonalidades, formas de ser y proceder, valores, virtudes y defectos con los que moldear el cuadro de sus vidas. Una imagen hiperrealista que sueñan en colores vivos y que siempre lleva por título Familia.   Para capitanear ese barco no existe carnet alguno. Pero pocas dudan a la hora de tomar el timón. Agarrado con mayor fuerza si cabe cuando arrecia la tormenta, cuando los problemas adquieren forma de iceberg, cuando el rumbo se pierde en un mar de dudas. Es ahí cuando se multiplican y se desdoblan en varios registros, de psicóloga a enfermera, de profesora a amiga, de esposa a madre. Algo así como ver al capitán del Titanic tocar con los músicos para dar naturalidad a cualquier naufragio. Eso también son lecciones de vida.   Quizá por ello les cueste tanto dejarnos volar, a unas más que a otras, todo sea dicho. Pero es que llevan toda su vida guiando destinos y no hay libros que preparen para esa jubilación de responsabilidades, que muchas ven prematuras. Es ahí en plena madurez cuando esta sociedad instalada en el vértigo de la prisa les concede una segunda oportunidad, una vuelta a los orígenes, un volver a empezar. La sonrisa cómplice de cualquier nieto sabe bien de lo que hablo. Si quieren más pistas pidan migas, porque nadie las hará como ellas.   Pídanlas antes de que se vayan. Porque en esta vida tan perra, en este valle de lágrimas en ocasiones nos faltan demasiado pronto. A veces se marchan, antes de tiempo, pero dejándolo todo en orden como a ellas les gustaba. Lástima que el orden no reemplace su ausencia y ese hueco en la mesa, en su sillón preferido o en su lado de la cama se convierta en una punzada eterna que agujerea el alma. Con el tiempo será estímulo, será motivación, será deseo por y para ella. De repente hay un motivo, otro motivo: Levantarse; Caminar; Continuar; y que ella se sienta orgullosa.   Como nos sentimos nosotros cuando admiramos su generosidad, su paciencia o su ímpetu, su saber estar o su mano izquierda para mediar e intermediar en las situaciones más peliagudas. Como nos sentimos nosotros al descolgar un teléfono en la otra punta del mundo para recordarla que estamos bien. Como nos sentimos nosotros al recordar nuestros primeros balbuceos, lo que primero se aprende. Ese primer fonema indescifrable, ese primer sonido intuitivo, que sale del alma al abrir los ojos al mundo es la M con la A, el cual, repetido adecuadamente da forma a su indestructible figura: MAMÁ.   Felicidades a todas....

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Las Navidades rotas de Osamah

Integrado en España, perfecciona su español para cumplir su otro sueño: volver a entrenar a un equipo de fútbol [caption id="attachment_20968" align="aligncenter" width="1024"] Ossamah en la oficina central de Cenafe. Foto: Emmanuel Ramiro[/caption]     Una zancadilla le cambió la vida. Una falta flagrante que él como entrenador de fútbol de primera división hubiera reclamado desde la banda. Pero en esta ocasión la agresión la sufrió en primera persona y la imagen dio la vuelta al mundo. Una periodista húngara le trabó mientras huía en busca de la tierra prometida en que se ha convertido Europa. Osamah Abdul Mohsen no se amedrentó, se levantó y con sus dos hijos consiguió llegar a España. Tres meses después no podrá reunir a toda su familia en Getafe. Serán unas Navidades incompletas.   [embed]https://www.youtube.com/watch?v=vWVXx9aWviA[/embed]   “Todavía estoy en deuda con Osamah”, confiesa Miguel Angel Galán, “le prometí que traería a toda su familia y todavía no lo he conseguido”. El que habla es el presidente de la Escuela de Entrenadores Nacionales CENAFE. Osamah es uno de los suyos y desde que conoció su historia, Miguel Ángel se ha desvivido por ayudarle: casa, trabajo, colegio para sus hijos, asuntos burocráticos; todo ha pasado por sus manos y el refugiado sirio se muestra más que agradecido: “Miguel Ángel es mucho más que un amigo y solo espero poder juntar a mi familia antes de Navidad” asegura a Osamah.   Finalmente, los trabajos del Ministerio de Asuntos Exteriores han resultado infructuosos. La embajada de Turquía reclamaba varios documentos a Osamah que éste no ha podido presentar. Allí, en Turquía se encuentra su mujer y dos de sus hijos. “Necesito tener a mi familia conmigo porque es muy importante para mí. Sé que hay mucha gente trabajando para que ellos lleguen a España” confiesa Osamah. Esto supondría “una liberación” en palabras de Galán, quien sigue muy pendiente de la integración de Osamah y sus hijos, desde las clases de español que recibe hasta las posibles ofertas para volver a entrenar.   La solución se retrasa ahora hasta el próximo mes de enero, fecha en la que está previsto que Osamah obtenga oficialmente el asilo en nuestro país. Así podrá conseguir el visado para su mujer y sus hijos, un documento que resulta imprescindible para entrar en España. Aunque desilusionado y decepcionado tras haber escrito una carta al mismísimo Mariano Rajoy pidiendo su intermediación en plena campaña electoral, no descarta incluso marcharse de España para reunirse con el resto de su familia.   Ni rastro de islamofobia La acogida que ha dado la ciudad de Getafe a Osamah y los suyos ha sido inmejorable. “Es una ciudad tranquila y agradable, los compañeros me ayudan en el trabajo y los vecinos y la gente que me conoce se preocupa por mi”, cuenta con una sonrisa en la boca. Una sonrisa que se borra al hablar de los atentados de París y sus consecuencias: “Me puse muy furioso y sé que había gente de mi país igual de enfadado que yo. Porque igual que se mató gente en París, se mata gente en Siria, niños, mujeres, personas mayores, todos los días”.   Aunque tiene claro que sospechar de los refugiados como posibles cómplices de ISIS es no conocer la situación: “La gente en Siria no quiere la guerra, no quiere matar a nadie”, afirma, e incluso explica cómo intentan mediar ante los terroristas: “los sirios han intentado hablar y razonar con ellos, incluso plantarles cara, pero cuando utilizan la fuerza y las armas los sirios preferimos marcharnos de allí”. Osamah que no ha sentido discriminación alguna desde su llegada a España sabe que su futuro inmediato está aquí. Pero no se resiste a pensar que cuando todo esto acabe, cuando la guerra finalice, él quiere regresar con los suyos a Siria.   Mientras tanto su día a día arranca muy temprano: “Me levanto a las 7 de la mañana y desayuno con mis hijos. Luego acompaño al pequeño, Zaid, al colegio”. Su otro hijo, Mohamed de 18 años, se marcha solo al instituto mientras su padre regresa a casa a por sus libros. También él estudia. “Voy a clases de español dos veces por semana y por las tardes acudo a mi trabajo en Cenafe”, cuenta Osamah que tiene en el idioma la piedra angular sobre la que gira su futuro. Para poder entrenar, para poder comunicarse con los jugadores y el cuerpo técnico hablar español fluido resulta básico.   “Voy poquito a poquito”, nos dice en un intento de mostrar sus progresos. Aunque las trabas van más allá del idioma. La Federación Española de Fútbol presidida por Ángel María Villar todavía no le ha homologado su título de entrenador. El tiempo apremia y la alternativa sería sacarse de nuevo ese título aquí, aunque todo eso retrasaría aún más el proceso.   La nueva vía que se abre es Qatar. Allí tendrá en breve una nueva oficina Cenafe y el candidato ideal para el puesto sería Osamah, según nos confirman en la Escuela de Entrenadores. Nuestro protagonista no tiene dudas: “Puede ser que me vaya a entrenar a Qatar, Dubai o Líbano en el futuro. Sería un trabajo importante y Cenafe puede contar conmigo si lo necesita”. Aunque puntualiza que una vez puesta en marcha la oficina su deseo sería volver a España.   [caption id="attachment_20967" align="aligncenter" width="1024"] Ossamah con sus hijos, Zaid (7 años) y Mohamed (18 años). Foto: Twitter CENAFE[/caption]   Conocer a Cristiano Ronaldo Hasta que una cosa o la otra suceda Osamah sigue perfeccionando su español a base de juegos con su hijo Zaid. El pequeño, de apenas 7 años, es el que peor lo ha pasado en estos primeros meses. “Al principio fue complicado por el idioma y porque echaba de menos a su madre pero ahora ya ha hecho amigos en el colegio y tanto él como Mohamed están muy contentos” responde Osamah. A esa felicidad también contribuyó el Real Madrid. Florentino Pérez y Emilio Butragueño invitaron personalmente a toda la familia a un entrenamiento en Valdebebas y al partido Real Madrid – Granada disputado en el Santiago Bernabéu.   Así Zaid pudo conocer a su ídolo, Cristiano Ronaldo. Su padre, al igual que su hermano mayor, Mohamed, son declarados aficionados del conjunto blanco y nunca olvidarán un día tan especial: “Todo entrenador sueña con entrenar al Real Madrid y yo he podido estar ahí con ellos. Era la primera vez para nosotros en el Bernabéu y fue uno de los días más importantes de nuestra vida”. A buen seguro que en las próximas fechas llegan más momentos inolvidables para Osamah y los suyos. Nunca una zancadilla ofreció tanta felicidad.   Publicado en ELPLURAL.COM el 24 de diciembre de 2015  ...

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“Quien compite con España y no se siente español es un cobarde”

Habla tanto como corre o como pedalea en bicicleta o como nada en alguno de los ironmans en los que compite. Algo atípico en un trader, en un broker de bolsa cuyo perfil se esboza más con números que con palabras. Pero es que Josef Ajram es un tipo peculiar capaz de alternar la bolsa de Barcelona, su lugar de trabajo, con las pruebas de deporte más extremo del planeta, su otra gran pasión. Y todo ello dejando sobre su cuerpo 'cicatrices', en forma de tatuajes, que marcan su trayectoria vital. Todo en el mundo de Josef parece estar guiado por la adrenalina, el riesgo y los límites, aunque este catalán de origen sirio se empeña en repetir que le gusta la tranquilidad. No lo parece si añadimos que en poco más de cinco años ha escrito seis libros (con temáticas que giran desde lo biográfico a lo económico pasando por la autoayuda) o se ha convertido en uno de los grandes influencers de las redes sociales. Sin tapujos y tan descarado como se muestra en el mundo virtual comienza respondiendo a este test. Test Anti-estrés Pregunta: ¿Qué le pide a su madre que le cocine cuando vuelves de un gran reto deportivo? Respuesta: Me gustan mucho las patatas fritas que hace. El acompañamiento me da igual. Lo principal son las patatas. P: ¿Quién le metió el veneno de la bicicleta en el cuerpo? R: Mi abuelo paterno. Cuando iba a Siria de pequeño utilizaba mucho la bici allí. P: ¿Va a votar el próximo 20 de diciembre? R: Sí. Votaré al Partido Popular. P: Se liga más como trader, como deportista de pruebas extremas o como escritor R: Ligo muy mal y muy poco. No sé ligar. A mi me ligan. P: Ha terminado ya la crisis económica que ha asolado a España? R: Sí, ha terminado ya. Lo tengo publicado en el último libro que se publicó a finales de 2014. P: ¿El lugar más inhóspito donde has realizado una prueba. Un sitio donde digas aquí no vuelvo? R: Isla de Tantauco en Chile. Llueve 364 días al año. Un territorio muy hostil para hacer deporte. P: Cómo catalogarías con una palabra la actitud de Europa con los refugiados. R: Por una parte interesada debido al elevado coeficiente intelectual del pueblo sirio. Habría que haber dado otro ejemplo. Interesada e Injusta. P: ¿Un sueño o reto por realizar? R: La Haute Route de tres semanas que haré el año que viene. Es una prueba ciclista por los Pirineos, Alpes y Dolomitas. P: ¿Todos los tatuajes que lleva en el cuerpo tienen un significado para usted o hay algunos puramente estéticos? R: Hay algunos que son pura estética P: ¿Le hubiera gustado ser estrella del rock? R: Me hubiera encantado. Eso ha de ser la hostia.   La Entrevista Mientras la Unión Europea tiene que hacer encaje de bolillos para arrancar un acuerdo que contente a todos los miembros a Josef se le retuerce el estómago ante la situación que están viviendo muchos compatriotas. Él aporta su granito de arena y espera que la ayuda internacional no sea un mero espejismo interesado con la única excusa de exprimir el talento sirio. El asunto le toca muy de cerca. Los sentimientos y los recuerdos se disparan. Pregunta: Estos días enciendes la televisión y ves la multitud de refugiados que buscan un nuevo futuro en Europa. ¿Te vienen recuerdos e historias familiares a la cabeza? Respuesta: Sí, claro. Nosotros somos una familia cristiana. Mi padre llegó a España a finales de los 60. Hemos ido a Siria como el que va al pueblo. Para mi ir al pueblo era ir a Damasco. En Siria tenemos familia, tenemos primos, tíos, etc. Y yo vivo esa situación con pena, porque he estado tanto tiempo allí que nunca he percibido este ambiente tan hostil, he jugado con tranquilidad, he convivido con culturas musulmanas y cristianas, nunca he visto un conflicto religioso...

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Jacob Petrus: “Me he enamorado de estas sierras y valles”

Necesitó apenas un vistazo para quedarse prendado de esta tierra. Un lugar alejado y recóndito de su Barcelona natal que ha calado hasta los huesos en este licenciado en Geografía y especialista en meteorología. Esa pasión que transmite cada tarde en Aquí la Tierra de TVE, con la naturaleza y el clima como pilares básicos, le abrió las puertas del Geoparque Villuercas – Ibores – Jara. Un descubrimiento inolvidable, según sus propias palabras, que le reportó primero un premio, luego un carnet de socio VIP y por último un lugar de descanso y ocio para toda su familia. Jacob Petrus nos atiende con la familiaridad del que se cuela todas las tardes en nuestro salón con una sonrisa perenne. Desde su segunda casa, el plató de televisión, habla todavía fascinado por el último eclipse de superluna y entusiasmado ante su próxima visita a Extremadura.   Pregunta: ¿Es usted de los que siempre trasnocha o madruga para no perderse un fenómeno como el reciente eclipse de superluna? Respuesta: Un espectáculo como ese hay que verlo porque no se repite hasta 2033, valía la pena disfrutarlo tanto a nivel personal como profesional. En el programa intentamos que en casa también le dieran el valor que le correspondía. Estuvimos toda la semana dando avances y explicando en qué consistía. En Tenerife además se iba a producir un alineamiento con la sombra del Teide, incluso el viernes también hicimos un experimento en el plato, explicando por qué primero se iba a enrojecer y luego a oscurecer. De hecho, nos felicitó vía twitter la ex-ministra de medio ambiente, Cristina Narbona   P: Son fenómenos que cada vez tienen mayor expectación. ¿Algo de culpa tendrán ustedes? R: Somos un granito más en el mundo de la difusión de ciencia que hay en España. Es un tipo de fenómeno que interesa al gran público, creo que siempre ha interesado pero ahora hay más plataformas para divulgar ese tipo de contenido entre redes sociales, la cantidad de gráficos que puedes enseñar, la capacidad de mostrar esas imágenes rápidamente, todo ayuda a que la gente se sienta más cercana con este tipo de fenómenos. P: Oiga, ¿y no temen que con los smartphones, internet o la cantidad de aplicaciones que nos ayudan a conocer la previsión meteorológica, el hombre del tiempo esté en peligro de extinción? R: Hay que adaptarse a los tiempos. Hay mucha diferencia en cómo consume la información meteorológica la gente mayor y la gente joven. Tanto por los ritmos de vida de los diferentes grupos sociales como por la interpretación que se hace de ese pronóstico. Las aplicaciones nos suponen una competencia porque transmiten un mensaje de forma muy rápida, aunque con una calidad muy baja. Y no lo digo por el nivel de acierto, sino porque una información como la meteorológica no se puede resumir en un icono, el tiempo cambia a lo largo de 24 horas de una forma radical. No nos hablan de las temperaturas, del viento, de las sensaciones. Ese es el contenido de valor que aportamos nosotros.   P: ¿En esa adaptación a los nuevos tiempos se han pasado al info-entretenimiento? R: Es cierto que no somos la única plataforma para buscar el pronóstico del tiempo. Es cuestión de evolucionar. También nos hemos convertido en un espacio de entretenimiento, respetando siempre el rigor de la información meteorológica, por supuesto. P: Las redes sociales tienen un gran protagonismo en la televisión actual y Aquí la tierra no es una excepción. ¿Cree que se hace un uso abusivo de ellas? R: Nosotros apostamos por implementar una cercanía con el público pero con otro tipo de contenidos para mostrar la relación que la gente tiene con la naturaleza, y no solo con fotografías sino con vídeos. En los últimos cinco años ahí si ha habido una revolución. Ahora mismo es muy fácil realizar un vídeo con una buena calidad y transmitirlo muy rápidamente. Es algo muy importante para nosotros, tanto que nuestro programa puede modificar su estructura o incluso el inicio si encontramos un vídeo muy bueno en redes sociales. Así podemos mostrar con mayor intensidad y grabado en primera persona aquello que estamos explicando. "El cambio climático se nota en los cultivos, olas de calor o comportamiento de animales"   P: Algunas de esos vídeos o fotografías también ponen de manifiesto la existencia del cambio climático. ¿Estamos suficientemente concienciado los españoles sobre este fenómeno? R: El proceso de cambio climático no se debe agrupar en un conjunto. Habría que diferenciar diferentes ramas y analizarlas. Lo primero que habría que ver es hasta que punto la gente es consciente de que hay cambio climático, esto no es ninguna teoría, es algo que existe, es inequívoco. En ese punto hay que ver que la gente esté concienciada que el cambio climático es una realidad aquí, en España, que no solo se manifiesta en osos polares que quedan aislados en el Ártico. Aquí se nota en los cultivos, en el comportamiento de plantas y animales, en la llegada de más o menos olas de calor. A partir de aquí tendríamos que observar la concienciación de la gente en su día día, de lo que puede hacer en su casa y de lo que va a pasar en años futuros.   P: Denos un pronóstico, ¿cuál es la previsión del cambio climático? R: Ahí es donde surgen las divergencias. El espectador, el ciudadano de a pie no termina de comprender cómo algunas asociaciones defienden que, por ejemplo, la Manga del Mar Menor va a terminar inundándose, y si es algo tan trágico porqué no estamos haciendo nada. Otros sectores del mundo científico intentan apaciguar esas voces de alarma asegurando que no es para tanto. Ahí hay mucho trabajo por hacer. Hay que trabajar sobre esos escenarios, porque aquí no todo es cuestión de hacer previsiones, hay que trabajar sobre diferentes escenarios posibles y saberlos explicar.   P: Entiendo que esa es la lucha del diaria en Aquí la Tierra, intentar concienciar desde el conocimiento y hacer llegar esa explicación a todos. R: Independientemente del cambio climático, nosotros intentamos ir más allá. Es cuestión de ética, de moral, de ser consciente de lo que significa vivir en un país desarrollado, abrir el grifo y tener agua potable sin límites. Queremos poner en valor eso, que la relación que tengas con el planeta sea consecuente, pero con un mensaje positivo, sin querer reñir a nadie, y que llegue igual a padres, niños o abuelos. Así nos hemos convertido en un programa familiar. Simplemente queremos valorar la flora, la fauna, la naturaleza, qué significa el tener un río limpio, no contaminarlo o no derrochar energía.   "El objetivo de Aquí la Tierra es que la gente se divierta y aprenda"   P: ¿Qué le parece que programas de divulgación, en los que se mezclan conocimiento y entretenimiento sean una excepción en TVE? ¿No deberían de preocuparse más por el servicio público? R: Para nosotros es un orgullo ofrecer ese servicio público. Y considero que hay que dar valor a la decisión que tuvo en su día TVE, hace un año y medio. Entonces pocos apostaban por un programa sobre el medio ambiente, sobre ecología, sobre el planeta, a las 8 y media de la noche. Tiene mérito esa apuesta y por supuesto la respuesta del equipo, porque esto no es La 2, no es un programa de naturaleza o de ecología, esto es un magacín de entretenimiento. Este es nuestro primer objetivo, la gente se tiene que divertir mientras aprende cosas.   P: Incluso han saltado al papel y han editado un libro del programa ¿Es un complemento al programa? R: El libro tenía una intención muy clara, que es la misma que el programa. Demostrar cómo el clima está detrás de nuestra vida cotidiana, muchas veces sin darnos cuenta. Percibimos que un día gris nos puede bajar el estado de ánimo. Pero...

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