Gol histórico de Ronaldo en Turín

Chilenas vascas

De película. Como en Evasión o Victoria. Con Zidane llevándose las manos a la cabeza en lugar de John Huston quedándose con la boca abierta. Por fin, ya tiene nueva obra de arte para colgar en el hall, a las visitas las recibirá con la camiseta icónica, con el ya mítico escorzo impreso en el pecho. Al estilo Jump-man, desde las oficinas de marketing se devanan los sesos. Discuten si la imagen de marca debe seguir siendo CR7 o la histórica chilena de Turín. Un gol que es la firma definitiva de un jugador de leyenda. Todos tuvieron la suya: El gol del siglo de Maradona, la fotocopia de Messi, el escorpión de Di Stéfano, la volea de Zidane, el vuelo sin motor de Cruyff, el Sombrero de Pelé en Suecia’58. Es también el revés de Federer o el Last Shot de Jordan. Fotos convertidas en epitafios. Cristiano, por fin, ya tiene el suyo.

 

Siguiendo el rastro de la chilena de Ronaldo llegué hasta el País Vasco, hasta Bilbao concretamente. Orgullosos ellos, nada más preguntar por EL GOL sacaron a relucir un remate similar de Santi Ezquerro en un Athletic – Villarreal. 2-0 para los bilbaínos quedó aquello. “Lo metió desde más lejos y no se dio tanto bombo”, respondieron. La pregunta tenía sentido teniendo en cuenta el buen gusto por el fútbol en aquella plaza. También por lo entendido en chilenas. Uno de los padres de ese gesto técnico que consiste en hacer una tijera en el aire señala hacia Euskadi. Y es que Ramón Unzaga Asla nació en Bilbao, allá por 1894. Con apenas 12 años emigró junto a sus padres rumbo a Chile. Deportista nato no se le resistió ni la natación ni varias disciplinas atléticas. Tampoco el fútbol, con el que inició su romance en las minas de carbón de Schwager. A los 18 años adoptó la doble nacionalidad y empezó a jugar en varios clubes chilenos. Aunque sería en los Campeonatos Sudamericanos, en los que representó a Chile, cuando alcanzaría la eternidad.

 

“Qué nos va a enseñar Ronaldo, si la chilena la inventamos nosotros”, me respondieron en el Casco Viejo, entre pintxos y poteo. Suena a bilbainada pero no les falta razón. En aquellos campeonatos sudamericanos repitió el escorzo Ramón Unzaga en varias ocasiones, provocando la fascinación de todos, hasta que un periodista argentino (¿cómo no iba a haber un argentino de por medio?) denominó a la acrobacia como ‘Chilena’. Muchos años después, se mantiene la denominación. También la fascinación por la chilena. Me lo dijo Luiz Felipe Scolari, también presente en Bilbao: “A ustedes les sorprenderá Cristiano, yo sé que es capaz de todo”, zanjó el Campeón del Mundo que entrenó a Ronaldo en Portugal. Sobre el malabarismo del delantero luso había que preguntar a otro mito de la portería. José Ángel Iríbar me dio el punto de vista del portero: “No es una deshonra para Buffon que le marcaran ese gol. Ahí poco puedes hacer. La genialidad de Ronaldo también es mayor por haber sido frente a Buffon, que es un porterazo”. Palabra de El Txopo.

 

La chilena en Bilbao fue el preámbulo de lo que vino después. Un acercamiento a pie de calle de los estragos que está provocando el fútbol-negocio. En esa endiablada carrera los aficionados perdieron la voz hace tiempo, de tanto quejarse, supongo, ante los desvaríos de unos y otros. Entre las muchas reflexiones que intercambiamos sobresalió el bombardeo mediático, el periodismo Madrid-Barcelona (que es la evolución de lo que antaño se denominó periodismo deportivo) que incluso en un lugar con el arraigo y tradición de Bilbao, está haciendo mella. Resulta difícil seguir convenciendo a los cachorros de que sus leones son más fieros que los monstruos de tres cabezas. Los excesos de unos son las carencias del resto y aunque ellos hayan optado tradicionalmente por remontar la ría a contracorriente, no tienen claro si su filosofía se podrá mantener mucho más tiempo. Y es que pocas cosas quedan inalterables en el mundo del fútbol. Ya ni los pasillos son sinónimo de respeto. El honor al campeón ha perdido valor. El foco se sitúa en la humillación al rival. Podrían fijarse en el respeto del tenis… esperen, que ahí también quieren futbolizar la Copa Davis. No descarten, pues, que una chilena sea pronto considerado un punto ganador o un error no forzado.

 

Bonus Track. La chilena de Pelé en Evasión o Victoria. Un gol de cine.

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