Película de J.A. Bayona inspirada en el libro de Patrick Ness

Un monstruo viene a verme

 

CONOR: (entre sollozos) Tengo miedo.

MONSTRUO: Claro que tienes miedo, pero podrás con ello.

 

Permítanme la licencia literaria ante la gravedad del asunto. Porque en la aclamada película de Juan Antonio Bayona uno encuentra rápidamente entrañable a ese monstruo, metáfora de nuestro coraje interior, que en vez de alimentar miedos los destierra. Con su ayuda, Conor, el protagonista de la cinta, escapa del bullying que sufre a diario en el colegio y termina por abrirse paso en ese angosto camino que es siempre el final de la infancia. El drama comienza después, cuando la película termina y los monstruos son de carne y hueso, de esos que no rezuman ni la más mínima empatía. Esos monstruos pueden responder a nombres corrientes como el de Larry Nassar.

 

Doctor de frondoso prestigio cuyas raíces podridas se hundieron durante casi dos décadas en el equipo olímpico de gimnasia de EE.UU., por sus manos llegaron a tratarse más de 140 niñas. Algunas de ellas protestaron por el “método especial” que utilizaba, pero las ramas (su simpatía, su amabilidad o la admiración que despertaba entre las niñas) no dejaban ver el bosque (el mayor depredador sexual del deporte estadounidense). El otoño de Nassar comenzó el verano de 2016, cuando el diario Indianapolis Star publicaba una investigación sobre abusos sexuales. Empezaban a caérsele las hojas. Allí aparecían las primeras acusaciones explícitas contra el doctor y el rosario de denuncias no se hizo esperar. Los despidos, tampoco.

 

El mayor depredador sexual del deporte estadounidense

 

La Universidad Estatal de Michigan, donde trabajaba como médico, le destituyó en septiembre de 2016. La Federación de Gimnasia estadounidense había prescindido de sus servicios solo un año antes, cuando según varias investigaciones las denuncias de gimnastas ascendían ya hasta 368. El silencio y la salida por la puerta de atrás fue la respuesta cómplice de una federación superada por la incómoda realidad. Y la lista de agravios continúa.

 

“Yo también soy una de las múltiples supervivientes que fue asaltada sexualmente por Larry Nassar”. Es la última confesión que ha estremecido al mundo del deporte. La suscribe la gran estrella de la gimnasia, la cuatro veces campeona olímpica en Río 2016, Simone Biles. Una joven de apenas 20 años que amparada en el movimiento #Metoo (iniciado por las grandes estrellas de Hollywood para denunciar los abusos a los que han sido sometidas) utilizó la red social Twitter para contar su testimonio cargando contra el propio Nassar y la Federación Estadounidense de gimnasia, donde contaba con encubridores entre los entrenadores y ayudantes. A ella, al igual que a McKayla Maroney, Aly Raisman y Gabby Douglas, miembros del equipo olímpico de EE.UU. en Rio, también venía el monstruo a verla después de cada entrenamiento.

 

Cuádruple campeona olímpica en Rio 2016.

Simone Biles, máxima estrella mundial de la gimnasia también ha denunciado a Nassar. Foto EFE.

 

Desgraciadamente no es la primera vez que la gimnasia se ve enfangada por asuntos de este tipo. En España también se han registrado denuncias por situaciones similares, aunque en este caso la causa penal se archivó por considerarse «prescritos» los hechos.  Quizás ahora con una sensibilidad mayor por parte de todos y una concienciación social se impida que se rebasen ciertas barreras. Con el aire de los nuevos tiempos y con el valor como principal cortafuegos, unos y otros se lo piensen más. Porque ahora el miedo ha cambiado de bando. Ellos callan. Hablan ellas.

 

Algunas tan claro como Kyle Stephens, quien a los 12 años ya llevaba varios sufriendo los abusos de Nassar, amigo personal de su familia. Ahora con 25 ha declarado en el juicio que estos días se lleva a cabo contra el ex médico. Con cierto alivio y el dolor inyectado en sus ojos se dirigió al maltratador para anunciarle su derrota: “Quizás ahora te das cuenta que las niñas pequeñas no se quedan pequeñas para siempre. Crecen y se convierten en mujeres fuertes que vuelven para destrozar tu mundo”. A veces, en la vida real los monstruos también claudican.

 

Bonus Track: El mensaje de Biles en Twitter.

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