“Quien compite con España y no se siente español es un cobarde”

Habla tanto como corre o como pedalea en bicicleta o como nada en alguno de los ironmans en los que compite. Algo atípico en un trader, en un broker de bolsa cuyo perfil se esboza más con números que con palabras. Pero es que Josef Ajram es un tipo peculiar capaz de alternar la bolsa de Barcelona, su lugar de trabajo, con las pruebas de deporte más extremo del planeta, su otra gran pasión. Y todo ello dejando sobre su cuerpo ‘cicatrices’, en forma de tatuajes, que marcan su trayectoria vital. Todo en el mundo de Josef parece estar guiado por la adrenalina, el riesgo y los límites, aunque este catalán de origen sirio se empeña en repetir que le gusta la tranquilidad. No lo parece si añadimos que en poco más de cinco años ha escrito seis libros (con temáticas que giran desde lo biográfico a lo económico pasando por la autoayuda) o se ha convertido en uno de los grandes influencers de las redes sociales. Sin tapujos y tan descarado como se muestra en el mundo virtual comienza respondiendo a este test.

Portada Ajram

Test Anti-estrés

Pregunta: ¿Qué le pide a su madre que le cocine cuando vuelves de un gran reto deportivo?

Respuesta: Me gustan mucho las patatas fritas que hace. El acompañamiento me da igual. Lo principal son las patatas.

P: ¿Quién le metió el veneno de la bicicleta en el cuerpo?

R: Mi abuelo paterno. Cuando iba a Siria de pequeño utilizaba mucho la bici allí.

P: ¿Va a votar el próximo 20 de diciembre?

R: Sí. Votaré al Partido Popular.

P: Se liga más como trader, como deportista de pruebas extremas o como escritor

R: Ligo muy mal y muy poco. No sé ligar. A mi me ligan.

P: Ha terminado ya la crisis económica que ha asolado a España?

R: Sí, ha terminado ya. Lo tengo publicado en el último libro que se publicó a finales de 2014.

P: ¿El lugar más inhóspito donde has realizado una prueba. Un sitio donde digas aquí no vuelvo?

R: Isla de Tantauco en Chile. Llueve 364 días al año. Un territorio muy hostil para hacer deporte.

P: Cómo catalogarías con una palabra la actitud de Europa con los refugiados.

R: Por una parte interesada debido al elevado coeficiente intelectual del pueblo sirio. Habría que haber dado otro ejemplo. Interesada e Injusta.

P: ¿Un sueño o reto por realizar?

R: La Haute Route de tres semanas que haré el año que viene. Es una prueba ciclista por los Pirineos, Alpes y Dolomitas.

P: ¿Todos los tatuajes que lleva en el cuerpo tienen un significado para usted o hay algunos puramente estéticos?

R: Hay algunos que son pura estética

P: ¿Le hubiera gustado ser estrella del rock?

R: Me hubiera encantado. Eso ha de ser la hostia.

 

La Entrevista

Mientras la Unión Europea tiene que hacer encaje de bolillos para arrancar un acuerdo que contente a todos los miembros a Josef se le retuerce el estómago ante la situación que están viviendo muchos compatriotas. Él aporta su granito de arena y espera que la ayuda internacional no sea un mero espejismo interesado con la única excusa de exprimir el talento sirio. El asunto le toca muy de cerca. Los sentimientos y los recuerdos se disparan.

Pregunta: Estos días enciendes la televisión y ves la multitud de refugiados que buscan un nuevo futuro en Europa. ¿Te vienen recuerdos e historias familiares a la cabeza?

Respuesta: Sí, claro. Nosotros somos una familia cristiana. Mi padre llegó a España a finales de los 60. Hemos ido a Siria como el que va al pueblo. Para mi ir al pueblo era ir a Damasco. En Siria tenemos familia, tenemos primos, tíos, etc. Y yo vivo esa situación con pena, porque he estado tanto tiempo allí que nunca he percibido este ambiente tan hostil, he jugado con tranquilidad, he convivido con culturas musulmanas y cristianas, nunca he visto un conflicto religioso… Por eso cuando veo esto me apena mucho, me apena el hecho de que mis padres no puedan pasar su jubilación allí que era una de sus ilusiones. Me apena ver zonas que yo he disfrutado turísticamente que están arrasadas y me apena que los occidentales no hayan actuado antes.

P: ¿Reconocerías ahora el país?

R: Posiblemente no. Tienes unos recuerdos tan potentes de Palmira, de Alepo, de Homs, de Damasco, del Crac de los Caballeros… que imagino que ir ahora allí tiene que ser desolador.

P: Cómo fue el viaje de tu padre hasta Barcelona? Entonces no huía de una guerra

R: Yo siempre digo que a mi padre lo admiro por ese ejemplo emprendedor que aquí en España no es tan habitual. La diferencia con lo que ocurre ahora es que mi padre salió en un tiempo de paz, voluntariamente, en un momento en que mi familia se lo pudo pagar. Vino voluntariamente a estudiar medicina porque hubo una concesión de permisos universitarios. Pero de todos modos es un ejemplo, porque irte a un país donde no hablas el idioma para intentar ser médico y acabar consiguiendo tu objetivo, conseguir ser médico, doctor en medicina, jefe de servicios… (resopla) ¿es o no es para estar orgulloso?

P: ¿Europa ha estado a la altura de los acontecimientos con la respuesta que ha dado a los refugiados?

R: No, no ha estado. Parece que solo nos acordamos cuando nos interesa. Debía haber parado este problema de raíz, yo creo que la actitud actual de fronteras como la húngara o la polaca es lamentable.

P: Parece que se hubieran olvidado de su propia historia

R: Constata lo que es una realidad de nuestra época. La memoria del ser humano es muy débil. Al final nos olvidamos de nuestro propio sufrimiento, de lo que ha ocurrido en nuestra historia reciente con extremada facilidad.

P: España pasará de acoger a apenas 355 sirios en 2012 a 35.000 refugiados en los próximos dos años y se ha establecido un crédito de 200 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado. Parece que en esta ocasión las autoridades españolas han reaccionado bien.

R: Todo lo que sea ayudar ahora mismo está muy bien. Políticamente queda muy bien, si no hubiera unas elecciones tan cerca posiblemente no se hubiera actuado igual. Hay que tener en cuenta que el pueblo sirio es un pueblo culto, muy formado con un altísimo porcentaje de licenciados universitarios, el acceso a la universidad es muy elevado. Creo que se integrarán muy bien en España o en el país al que vayan.

P: ¿Cómo ayuda Josef Ajram a sus compatriotas?

R: Para lo que se necesita, lo que podemos aportar nosotros es poco. Pero la suma de pocos hacen un mucho. Tenemos dos vías de ayuda. Mi hermano, por un lado, inició una campaña a través de Unicef para recaudar fondos con la

excusa de que va a la Maratón de Nueva York y yo, personalmente, a través de Whereisthelimit? Hemos iniciado un proceso de recaudación para destinar a médicos sin fronteras. Todo suma.

P: El deporte siempre está presente en estas situaciones.

R: Sin duda. Los valores y la nobleza del deporte quedan reflejadas. Solo hay que ver la respuesta que se ha tenido con Osama, el hombre que recibió la zancadilla de la reportera cuando intentaba cruzar la frontera húngara. Tenía una gran historia detrás, era entrenador y ahora está aquí en España ante un nuevo mundo de oportunidades.

Ajram Eslogan OK

 

De repente el deporte aparece como salvoconducto, como el espacio donde seguir buscando nuevos retos para superarse, aunque Josef sabe que hay desafíos inhumanos, como los siete ironmans en las siete Islas Canarias en siete días consecutivos. Ese límite no pudo rebasarlo y hoy reconoce que se quitó un peso de encima. Aquello, en cualquier caso, no le detuvo. Se levantó con la lección aprendida y con aires renovados demuestra seguir teniendo gasolina para alimentar su espíritu competitivo.

P: Hablando de deporte, le he escuchado alguna vez decir que no se considera deportista de élite.

R: No, no lo soy. Un deportista de élite entrena y descansa, pero yo trabajo, entreno cuando puedo y descanso, eso sí, descanso muy bien. Hoy por ejemplo no entreno y duermo igual por la noche. Pero un deportista de élite no se puede permitir no entrenar porque es su trabajo y es su fuente principal de ingresos. Yo lucho para que el deporte no me cueste dinero, para mí es una pasión. Soy profesional del mundo de las finanzas desde hace 16 años, el resto es un complemento.

P: La preparación física supongo que será muy exigente (alimentación, entrenamientos, competiciones). ¿Está muy alejada de la de un deportista de élite?

R: A la hora de la preparación física, de la motivación, del espíritu competitivo sí que puede ser muy similar. Dentro de lo amateur que soy me lo tomo muy en serio, me gusta prepararme lo mejor posible, quiero acabar lo mejor posible y voy todo lo rápido que puede en cada una de mis pruebas. Me gustaría ir más rápido pero doy de sí lo que doy.

P: Ser el primer español que acaba el Ultraman de Canadá y Hawai, quedar segundo en la Titan Desert o terminar con el mejor tiempo en la Epic 5 de Hawai no está al alcance de cualquiera.

R: Estoy muy orgulloso de lo que he hecho. Son recuerdos importantes. Hay gente que las valora y otras no tanto, pero lo importante es que me las valoro yo y las valora mi familia. Sobre todo esas experiencias lo que más me han ayudado mucho a mi ámbito personal y profesional. Eso es lo que más le debo al deporte, esos valores y enseñanzas que he podido aplicar a mi día a día.

P: ¿Qué fue lo que ocurrió en La Gomera? ¿Qué aprendió después de no poder completar los siete ironmans en las siete islas canarias?

R: En La Gomera lo que alcancé fue entender que no siempre hay que marcarse más. También hay que tener la madurez de saborear lo conseguido. Yo hice cinco ironmans en las cinco islas de Hawai, en cinco días. Comprendí que no hacía falta hacer siete. Estaba en una vorágine de siempre querer más. Allí maduré y aprendí a disfrutar de otras cosas.

P: ¿Fue ese su peor momento deportivo?

R: Sí, fue el peor momento deportivo de mi vida. Me lo preparé mucho, invertí mucho tiempo de mi vida en ese reto, mi familia también me apoyó mucho, además tenía una gran marca de bebidas detrás (RedBull) apoyando ese desafío. Todo eso fue una decepción añadida al no haber estado a la altura de las expectativas. Soy muy perfeccionista y cuando algo no lo hago bien a mi me fastidia. Fue muy duro, la crítica fue muy dura también. Fue una época complicada pero aprendí muchas cosas. Aunque es cierto que a los pocos meses ya estaba disfrutando del deporte y de la bicicleta como siempre.

P: ¿Cuál es tu refugio para esos momentos?

R: Intento centrarme en otras cosas, en el trabajo, en la familia e incluso pensar en uno mismo. Soy una persona muy reflexiva conmigo mismo, pienso mucho, medito… pero bueno ahora que lo pienso tampoco me duró mucho. ¿Sabes qué? Te diría que me quité un peso de encima cuando abandoné por segunda vez. Dije se acabó , el Siete islas se acabó.

P: ¿Le obsesiona mucho el límite? ¿Es algo muy presente en su vida?

R: El límite es el objetivo. Siempre que tenga un objetivo voy a decir que no he encontrado el límite, porque tendré un nuevo límite que superar. ¿Donde está el límite? ¿Cuál es tu siguiente objetivo? ¿Para qué trabajas? ¿Para que entrenas? ¿Para qué vives? Tenemos objetivos o no. El problema es que si no tenemos objetivos en la vida no vas a ser eficiente. El tiempo te va a pasar más rápido, a la deriva, eso es muy duro. La clave es pensar el fin que tienes con todo lo que haces.

P: Viene usted de su último reto la Haute Route 2015, un ‘paseíto’ de Ginebra a Venecia durante siete días cruzando los Dolomitas en bicicleta ¿Qué siente uno cuando desafía a esos monstruos de la naturaleza como el Gavia o el Stelvio?

R: Para mi fue algo muy emocionante como gran amante al ciclismo que soy. Poder hacer siete etapas de alta montaña en siete días consecutivos fue un sueño. Poder subir esos puertos que veías en la televisión, en los que se han hecho grandes hazañas, poderlos subir y hacerlo además con ese punto de competitividad es muy emocionante. Los Dolomitas intimidan mucho porque llegas a mucha altitud (2600m.), hace mucho frío, el tiempo no acompaña y te das cuenta del poder que puede tener la naturaleza.

P: ¿En qué momento uno se olvida de pelear por el puesto de la clasificación y el único deseo es llegar a meta?

R: Yo siempre quiero hacerlo bien, quiero quedar lo mejor posible en la clasificación pero ese umbral al que haces referencia siempre llega. En ese momento te preguntas qué haces aquí, por que estás haciendo esto y recuerdas todo el tiempo que has invertido para llegar hasta ahí. Quizá ahí se activa en la mente otro chip que te hace descontar kilómetros, no piensas en los que te queda, piensas en lo que has hecho hasta entonces. Y piensas en llegar, llegar es siempre lo más importante, al ritmo que sea pero llegar. Ya sabes, hay que llegar al objetivo.

P: En un ultramaraton, en pleno desierto o encaramándose a lo alto de una montaña descubre uno que el músculo más potente que tenemos es el cerebro?

R: Sin duda. La cabeza es el arma más potente que tenemos para todo. Para el deporte y para la vida. En esos malos momentos, en esos momentos de sufrimiento te curtes, vas añadiendo experiencia, te vas conociendo a ti mismo. Al fin y al cabo esa es la manera de superarse, de intentar siempre dar lo mejor de sí.

P: Dónde se disfruta más en este tipo de retos o en los Imparables que hace con su buen amigo Santi Millán. ¿Cómo surge esa idea?

R: Eso es algo muy divertido. Hay mucha complicidad entre nosotros y eso nos ayuda a explicar estas carreras desde un punto más relajado. Es una bonita experiencia que nos permite llegar a la gente de otra manera. Es un punto más cómico y Millán lo hace más accesible. Mucha gente se piensa que como lo hace Millán lo puede hacer cualquiera y luego te das cuenta que no. Te das cuenta que este tipo entrena mucho para poder hacer todo esto, que está en forma.

P: Uno puede llegar a ser feliz en pleno sufrimiento deportivo?

R: ¡Buff! (Resopla). No. Cuando sufres no hay tiempo de ver otra cosa. Aunque es cierto que cuando estás sufriendo y aguantas con el grupo, llegas a coronar el puerto con ellos y empieza el descenso pegas un respiro de alegría. Te das cuenta de que has aguantado lo más difícil y a partir de ese momento empiezas a disfrutar, te dejas llevar por el grupo puerto abajo e intentas coger fuerzas para lo que quede.

P: ¿Y es cierto que antes de comenzar una prueba de ultramaratón se te puede ver cerrando operaciones bursátiles?

R: Sí, sí. Lo sigo haciendo, es lo que me apasiona. De hecho, durante la Haute Route hubo bastante movimiento en la bolsa y tuve que estar pendiente. Me bajaba de la bici y veía las acciones, cómo había evolucionado el mercado y antes de iniciar la etapa igual. Es muy difícil desconectar de este mundo.

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Y es que resulta muy difícil separar en su vida el trabajo de la actividad física como dos mundos que se retroalimentan. Todo, no obstante, pudo cambiar una mañana de 2007, cuando la Comisión Nacional del Mercado de Valores paró la cotización de las acciones que Josef acababa de comprar. En un parpadeo perdió 100.000 euros. Con fortuna, o quizás no, se recuperó pronto, tanto anímica como económicamente. Quizá no estaría aquí hoy si todo eso no hubiera pasado, reconoce.

P: A usted le catalogaron como un yonqui de la bolsa. Pero en realidad parece más un yonqui de la adrenalina, del riesgo, de todo lo que sea ponerse a prueba

R: (Risas) Pues en el fondo yo soy muy tranquilo. Es cierto que la bolsa es pura adrenalina, el deporte también, pero fuera de eso no busco muchas emociones.

P: ¿Es otro Josef cuando sale del parqué o se baja de la bicicleta?

R: Es totalmente distinto. Separo mucho ambos mundos. A mi en realidad me gusta controlar las cosas y no estar rodeado de inestabilidades.

P: Usted proyecta una imagen de tipo muy seguro que parece tenerlo todo bajo control pero, ¿hay algo que le aterre, que no sea capaz de dominar?

R: Te podría decir que muchas cosas, pero en general… (se para unos segundos) la incertidumbre es mi mayor enemigo. Es el mayor enemigo de cualquiera que se dedica a la bolsa. Es no saber qué va a pasar, como ocurre en las elecciones catalanas. ¿Qué pasará este domingo? No se sabe; incertidumbre. Este tipo de cosas generan siempre intranquilidad y eso termina siendo difícil de llevar.

P: Y el 23 de abril de 2007 la Comisión Nacional del Mercado de Valores frena en seco una gran operación bursátil. ¿A veces, ir de sobrado pasa factura?

R: Sí totalmente. Fue un exceso de confianza, un pecado de juventud. Era un chaval joven (tenía 29 años entonces), pensaba que era el Rey del Mambo y de repente la vida te recuerda que no te puedes relajar, que en la bolsa hay que mantener la tensión. Fue una auténtica lección de vida

Ajram Blanco y Negro

 

P: ¿Cuánto le costó salir de aquello?

R: Un día (risas). Fue un día muy duro, en realidad. Fue algo increíble, al día siguiente recuperé el 90% de las pérdidas del día anterior. Siempre digo que no sé que hubiera pasado si no hubiera recuperado el dinero tan rápido. Quizá no estaría hoy aquí.

P: Y a pesar de considerarse un tipo afortunado, no le da ni una mísera cuota de protagonismo a la suerte en su vida.

R: No creo en la suerte. No se puede pensar en que se tiene buena o mala suerte. Hay que pensar en trabajar y que trabajando se consiguen las cosas. Todo se termina consiguiendo si se busca. Estando sentado aquí es difícil que tenga la suerte de que alguien me venga a buscar.

P: ¿Qué enseña la bolsa que se pueda aplicar al día a día?

R: Te enseña a saber perder. A estar preparado por si cualquier decisión que tomes no sale bien. También a ser eficiente. Esto es muy importante porque en realidad lo fundamental es la calidad y la intensidad de las horas que trabajes. No siempre se trata de trabajar más horas que el resto.

P: Ha asegurado usted que la crisis ya ha terminado, que lo números lo dejan claro y que el crédito ya fluye. Pero eso, ¿cómo se lo explicamos al ciudadano de a pie?

R: Una recuperación financiera viene marcada por tres escenarios. El primero es el financiero en el que ya venimos notando esa mejora desde finales del 2012, inicios del 2013. El segundo es el macro económico que viene marcado por la fluidez del crédito, el producto interior bruto o la disminución del desempleo. El producto interior bruto lleva creciendo en los últimos 7 trimestres. La última es la recuperación micro-económica. Es la que más repercute en el señor de a pie al que hay que intentar explicar que esta mejora se está produciendo. Esta es la fase más lenta, pero el sentimiento general es que el consumo esta yendo a mejor, que los bancos empiezan a dejar capital y las hipotecas son más accesibles. Hay que tener en cuenta que venimos de la crisis más dura de la historia moderna, por lo menos desde el crack del 29, con lo cual hay que tener hay que tener un punto de paciencia.

P: Y ante la precariedad laboral que sufren, principalmente los jóvenes, existe alguna receta, ¿cómo pueden los jóvenes prepararse para triunfar laboralmente en un contexto tan adverso?

R: Hay que ser valiente. No hay que tener miedo a luchar por sus sueños y que esos sueños sean realistas. Unos sueños que podamos controlar, que podamos realizar una inversión a nuestro alcance, que tengamos unos costes fijos controlados y que se tenga capacidad de movilidad. Esto quiere decir que si me sale un trabajo en Londres me voy a Londres, si es en Cádiz en Cádiz. Deben buscar y aprovechar las oportunidades. Y para eso hay que especializarse en algo muy concreto, que desarrollen esa especialización, deben ser ser muy bueno en algo. Así hay puertas que terminan abriéndose.

P: Hablemos ahora de política, antes de las últimas elecciones en Cataluña usted declaró sentirse español y catalán y ha recibido bastantes críticas por ellos. ¿Siente que la gente le trata diferente ahora en Barcelona o en el resto de Cataluña?

R: Me resigno a creer que decir en España que eres español es un acto de valentía. No lo quiero creer. Para mí es lo normal. Lo que no sería normal es que yo fuera de Barcelona y dijera ¡Viva Australia! No sería normal. Yo soy español, así lo siento y así lo expreso. Esas dudas no sé de qué son las que convierten algo que sería normal en excepcional.

P: Sin embargo, la mayoría de deportistas de élite prefieren no posicionarse ante una hipotética independencia de Cataluña.

R: Para mi es un acto de cobardía. Al final nadie puede esconder lo que piensa por miedo a las represalias. Si te sientes catalán independentista pues tendrás el apoyo de unas personas, de unas marcas y otras no. Si te sientes español, pues igual. Pero lo que no entiendo es que te sientas independentista y vayas a defender la camiseta de España, que juegues con la Selección Española. Eso no es coherente. Es como si a mi me llama la Selección de Corea, pues no iría porque yo no siento la camiseta de Corea. Alguien que detesta a España, que se quiere separar de España, no entiendo que acepte vestir la camiseta, que acepte escuchar un himno y que celebre unos títulos que no gana con su bandera.

P: Nos ha reconocido anteriormente que votará al PP el próximo domingo. ¿Le perjudica esa exposición pública?

R: No, me ha beneficiado. Al final la gente ve que es sentido común, porque no se puede insultar a una persona que habiendo nacido en España se declara español. Eso no creo que pase en ningún otro país del mundo. En estos momentos es cuando más seguidores tengo y siento que la percepción que se tiene de mí es mejor que nunca. Incluso gente que puede pensar completamente diferente a mi lo valora.

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