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Estaciones muertas

Nadie pregunta por aquello que prefiere ignorar.  Carlos Ruiz Zafón.   Hemos hecho del olvido un signo identitario. Incluso lo hemos sacado partido. Como postales teñidas por el tiempo, como destinos recónditos a los que es toda una aventura llegar. Aventuras en las que reina el desasosiego y la incertidumbre. Donde la única certeza es que algo saldrá mal. Todo un descubrimiento a pequeña escala, entre raíles carcomidos por el paso del tiempo y locomotoras obsoletas. Porque en nuestra tierra los únicos Aves que se ven son las que llenan nuestros cielos y nuestros campanarios, las mismas que cada vez detienen más tiempo su vuelo migratorio en nuestros campos. Y quizá sea ese el denominador común con los trenes que surcan Extremadura, que están más tiempo parados que en movimiento.     El hecho de que la reivindicación sea histórica, juega a favor del olvido. Como una perorata repetida desde un lado y desde otro a lo largo de la última década nos fueron borrando del mapa, mientras otros, más acostumbrados a la queja constante o mejor aposentados en la escalera del poder, encontraban su ruta hacia el dorado a 300 kilómetros por hora. A Extremadura no le salvó ni ser estación de paso hacia Lisboa para que la alta velocidad nos alumbrara. Sumergidos en ese túnel la alta velocidad ha ido perdiendo vagones para quedarse solo en velocidad y finalmente descarrilar un día si y otro también entre promesas rotas.   Porque el olvido ha ido dejando pinceladas en nuestra tierra que dibujan un bodegón de estructuras muertas, de vías a ninguna parte. Por eso Extremadura es la única Comunidad Autónoma donde no encontramos ferrocarriles de larga distancia. Talgos o Alvias (trenes que pueden circular hasta 250 km/h) son rara avis. Tampoco existe la doble vía, por lo que en algún momento del trayecto el tren que va se cruza con el que viene. Las vías electrificadas son, al igual que en Murcia, un artículo de lujo aquí. Esto son solo algunos retazos de ese viaje hacia el abandono donde las estaciones de paso tienen nombre y apellido. Y abarcan diferentes épocas. El primer aislamiento sucedió en la nochevieja del 84. Ese día se puso fin a la línea Cáceres-Salamanca-Astorga y se desconectó a Extremadura del norte de España. El segundo abandono ocurrió en 2012 cuando el tren conocido como Lusitania, que unía Madrid-Badajoz-Lisboa, cambió su ruta para hacerlo ahora por la vecina Salamanca. La puntilla llegó sin saberlo hace 17 años cuando España y Portugal firmaron el acuerdo del Ave Madrid-Lisboa. Todavía hoy ese tren fantasma no surca los campos extremeños.   Con esta guía de viaje y ayudados, en esta ocasión, por el olvido, uno mira con desdén aquellas promesas que nos llenaron los ojos de velocidad. Y mira a su tierra y ve que sigue encabezando los rankings de salarios más bajos de nuestro país; y piensa que así es más difícil aún poderse costear un billete de Ave, que no son precisamente baratos; y recuerda cómo florecían centenares de kilómetros de vías de alta velocidad por todo el territorio nacional y en Extremadura agonizaba la red ferroviaria convencional que facilitaba el tránsito de personas y mercancías entre los pueblos y ciudades de nuestro entorno.   Y entonces te preguntas si el viaje que debes emprender no es otro, con un tren que conecte al futuro pero que sea real y asumible. Un tren adecuado a las necesidades y demandas de los extremeños, que reverdezca el intercambio cultural y comercial con la vecina Portugal y que ofrezca nuevas y mejores oportunidades al turismo o la industria de nuestra tierra. Un tren en el que primen las altas prestaciones para los extremeños y no la alta velocidad. Porque Extremadura no quiere seguir viviendo en Los Santos Inocentes, anclados en el pasado, en tierra de nadie, olvidados por todos.     Y es que la genial película de Camus sigue teniendo vigencia más de 30 años después. Lo ha tenido a través de la reivindicación cargada de sorna y sentido del humor con la que la Plataforma 'Milana Bonita' se plantó en Atocha para 'alucinar' con los Aves. Allí les mirábamos atónitos los extremeños que nos tuvimos que ir, y los hijos y nietos de los que lo hicieron antes. Porque Extremadura es una tierra que no ha sabido gritar cuando le dolía algo, y ahora los trenes y las milanas son tan solo el reflejo de siglos condenados a la ignorancia, el atraso y el olvido. Para combatirlos nuestra tierra nos grita que nos echa de menos y que los billetes deben ser de ida y vuelta....

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Jacob Petrus: “Me he enamorado de estas sierras y valles”

Necesitó apenas un vistazo para quedarse prendado de esta tierra. Un lugar alejado y recóndito de su Barcelona natal que ha calado hasta los huesos en este licenciado en Geografía y especialista en meteorología. Esa pasión que transmite cada tarde en Aquí la Tierra de TVE, con la naturaleza y el clima como pilares básicos, le abrió las puertas del Geoparque Villuercas – Ibores – Jara. Un descubrimiento inolvidable, según sus propias palabras, que le reportó primero un premio, luego un carnet de socio VIP y por último un lugar de descanso y ocio para toda su familia. Jacob Petrus nos atiende con la familiaridad del que se cuela todas las tardes en nuestro salón con una sonrisa perenne. Desde su segunda casa, el plató de televisión, habla todavía fascinado por el último eclipse de superluna y entusiasmado ante su próxima visita a Extremadura.   Pregunta: ¿Es usted de los que siempre trasnocha o madruga para no perderse un fenómeno como el reciente eclipse de superluna? Respuesta: Un espectáculo como ese hay que verlo porque no se repite hasta 2033, valía la pena disfrutarlo tanto a nivel personal como profesional. En el programa intentamos que en casa también le dieran el valor que le correspondía. Estuvimos toda la semana dando avances y explicando en qué consistía. En Tenerife además se iba a producir un alineamiento con la sombra del Teide, incluso el viernes también hicimos un experimento en el plato, explicando por qué primero se iba a enrojecer y luego a oscurecer. De hecho, nos felicitó vía twitter la ex-ministra de medio ambiente, Cristina Narbona   P: Son fenómenos que cada vez tienen mayor expectación. ¿Algo de culpa tendrán ustedes? R: Somos un granito más en el mundo de la difusión de ciencia que hay en España. Es un tipo de fenómeno que interesa al gran público, creo que siempre ha interesado pero ahora hay más plataformas para divulgar ese tipo de contenido entre redes sociales, la cantidad de gráficos que puedes enseñar, la capacidad de mostrar esas imágenes rápidamente, todo ayuda a que la gente se sienta más cercana con este tipo de fenómenos. P: Oiga, ¿y no temen que con los smartphones, internet o la cantidad de aplicaciones que nos ayudan a conocer la previsión meteorológica, el hombre del tiempo esté en peligro de extinción? R: Hay que adaptarse a los tiempos. Hay mucha diferencia en cómo consume la información meteorológica la gente mayor y la gente joven. Tanto por los ritmos de vida de los diferentes grupos sociales como por la interpretación que se hace de ese pronóstico. Las aplicaciones nos suponen una competencia porque transmiten un mensaje de forma muy rápida, aunque con una calidad muy baja. Y no lo digo por el nivel de acierto, sino porque una información como la meteorológica no se puede resumir en un icono, el tiempo cambia a lo largo de 24 horas de una forma radical. No nos hablan de las temperaturas, del viento, de las sensaciones. Ese es el contenido de valor que aportamos nosotros.   P: ¿En esa adaptación a los nuevos tiempos se han pasado al info-entretenimiento? R: Es cierto que no somos la única plataforma para buscar el pronóstico del tiempo. Es cuestión de evolucionar. También nos hemos convertido en un espacio de entretenimiento, respetando siempre el rigor de la información meteorológica, por supuesto. P: Las redes sociales tienen un gran protagonismo en la televisión actual y Aquí la tierra no es una excepción. ¿Cree que se hace un uso abusivo de ellas? R: Nosotros apostamos por implementar una cercanía con el público pero con otro tipo de contenidos para mostrar la relación que la gente tiene con la naturaleza, y no solo con fotografías sino con vídeos. En los últimos cinco años ahí si ha habido una revolución. Ahora mismo es muy fácil realizar un vídeo con una buena calidad y transmitirlo muy rápidamente. Es algo muy importante para nosotros, tanto que nuestro programa puede modificar su estructura o incluso el inicio si encontramos un vídeo muy bueno en redes sociales. Así podemos mostrar con mayor intensidad y grabado en primera persona aquello que estamos explicando. "El cambio climático se nota en los cultivos, olas de calor o comportamiento de animales"   P: Algunas de esos vídeos o fotografías también ponen de manifiesto la existencia del cambio climático. ¿Estamos suficientemente concienciado los españoles sobre este fenómeno? R: El proceso de cambio climático no se debe agrupar en un conjunto. Habría que diferenciar diferentes ramas y analizarlas. Lo primero que habría que ver es hasta que punto la gente es consciente de que hay cambio climático, esto no es ninguna teoría, es algo que existe, es inequívoco. En ese punto hay que ver que la gente esté concienciada que el cambio climático es una realidad aquí, en España, que no solo se manifiesta en osos polares que quedan aislados en el Ártico. Aquí se nota en los cultivos, en el comportamiento de plantas y animales, en la llegada de más o menos olas de calor. A partir de aquí tendríamos que observar la concienciación de la gente en su día día, de lo que puede hacer en su casa y de lo que va a pasar en años futuros.   P: Denos un pronóstico, ¿cuál es la previsión del cambio climático? R: Ahí es donde surgen las divergencias. El espectador, el ciudadano de a pie no termina de comprender cómo algunas asociaciones defienden que, por ejemplo, la Manga del Mar Menor va a terminar inundándose, y si es algo tan trágico porqué no estamos haciendo nada. Otros sectores del mundo científico intentan apaciguar esas voces de alarma asegurando que no es para tanto. Ahí hay mucho trabajo por hacer. Hay que trabajar sobre esos escenarios, porque aquí no todo es cuestión de hacer previsiones, hay que trabajar sobre diferentes escenarios posibles y saberlos explicar.   P: Entiendo que esa es la lucha del diaria en Aquí la Tierra, intentar concienciar desde el conocimiento y hacer llegar esa explicación a todos. R: Independientemente del cambio climático, nosotros intentamos ir más allá. Es cuestión de ética, de moral, de ser consciente de lo que significa vivir en un país desarrollado, abrir el grifo y tener agua potable sin límites. Queremos poner en valor eso, que la relación que tengas con el planeta sea consecuente, pero con un mensaje positivo, sin querer reñir a nadie, y que llegue igual a padres, niños o abuelos. Así nos hemos convertido en un programa familiar. Simplemente queremos valorar la flora, la fauna, la naturaleza, qué significa el tener un río limpio, no contaminarlo o no derrochar energía.   "El objetivo de Aquí la Tierra es que la gente se divierta y aprenda"   P: ¿Qué le parece que programas de divulgación, en los que se mezclan conocimiento y entretenimiento sean una excepción en TVE? ¿No deberían de preocuparse más por el servicio público? R: Para nosotros es un orgullo ofrecer ese servicio público. Y considero que hay que dar valor a la decisión que tuvo en su día TVE, hace un año y medio. Entonces pocos apostaban por un programa sobre el medio ambiente, sobre ecología, sobre el planeta, a las 8 y media de la noche. Tiene mérito esa apuesta y por supuesto la respuesta del equipo, porque esto no es La 2, no es un programa de naturaleza o de ecología, esto es un magacín de entretenimiento. Este es nuestro primer objetivo, la gente se tiene que divertir mientras aprende cosas.   P: Incluso han saltado al papel y han editado un libro del programa ¿Es un complemento al programa? R: El libro tenía una intención muy clara, que es la misma que el programa. Demostrar cómo el clima está detrás de nuestra vida cotidiana, muchas veces sin darnos cuenta. Percibimos que un día gris nos puede bajar el estado de ánimo. Pero...

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